El equipo de Otorrinolaringología, dirigido por el Dr. Guillermo Vega, brinda servicios de diagnóstico, tratamiento y cirugías para enfermedades de oído, nariz, garganta y cuello a niños y adultos, en todas las áreas de su especialidad, con énfasis en el trabajo de equipo y la integración clínica de todos los servicios El avance tecnológico en la medicina también ha tenido grandes avances en esta área, permitiéndonos ofrecer procedimientos diagnósticos de alta precisión, tratamientos quirúrgicos de alta efectividad y mínimamente invasivos, con una rápida recuperación del paciente, y una mejoría sustancial en su calidad de vida.

Patologías frecuentes

Oído: otitis, hipoacusia (baja de audición), vértigo y mareo.
Nariz y cavidades perinasales: sinusitis, poliposis, alergia, desviación del tabique y obstrucción nasal, deformidades nasales, entre otros.
Garganta: crecimiento de amígdalas y adenoides, ronquido y apnea del sueño.
Laringe: disfonía y lesiones de las cuerdas vocales.

La sinusitis es la infección o inflamación de los senos paranasales, que son cavidades de aire que están alrededor de las fosas nasales: la gran mayoría de las personas tiene 4 pares de senos paranasales, maxilares, etmoidales, frontales y esfenoidales.

Los síntomas clásicos de sinusitis incluyen congestión nasal, descarga purulenta, opresión facial o abombamiento y la disminución del olfato.

La sinusitis se puede clasificar de distintas maneras, siendo lo más común por la duración de los síntomas. La sinusitis aguda dura menos de 4 semanas, y la sinusitis crónica se presenta por más de 12 semanas. Algunos pacientes con sinusitis crónica también presentan pólipos nasales, que son crecimientos del mismo tejido nasal debido a la inflamación persistente.

La razón más común para desarrollar sinusitis es un resfrío común no resuelto. La rinitis alérgica también es un factor predisponente muy frecuente. En ambas situaciones, el edema y la inflamación local ocluyen los drenajes de los senos paranasales y permite que se acumule moco, que se sobreinfecta por bacterias. Por esta razón, es difícil diferenciar un resfrío común de una rinitis alérgica severa, y de la sinusitis.

En general, el proceso de infección bacteriana demora 5 a 7 días en desarrollarse y, la mayoría de los cuadros virales, a esas alturas ya están en fase de resolución. Debido a que los antibióticos no evitan los resfríos comunes o la alergia nasal, su uso en los primeros días de síntomas nasales está contraindicado.

Es por estas razones que la recomendación inicial es utilizar terapias que promuevan el drenaje sinusal y disminuyan la inflamación local, tales como descongestionantes, antiinflamatorios, y lavados nasales. Si además hay presencia de alergia, el uso de antihistamínicos y corticoides nasales suele ser muy útil. La mayoría de estos medicamentos están disponibles en farmacias sin necesidad de receta médica. El uso de descongestionantes siempre debe ser bajo supervisión médica, sobre todo en pacientes hipertensos o con enfermedades cardíacas.

Si pese a este tratamiento inicial no hay mejoría, o los síntomas comienzan a empeorar a los 5-7 días, un curso de antibióticos es la indicación más habitual. La elección del antibiótico dependerá de los tipos de bacterias más comúnmente involucrados en los cuadros sinusales, así como de la resistencia antibiótica que existe en cada país. Algunos pacientes requerirán de un tratamiento con antibióticos en forma más prolongada, o bien, un segundo curso de tratamiento con otra familia de antibióticos para poder resolver la infección.

Si un paciente no mejora con tratamiento antibiótico, o presenta sinusitis más de 3 o 4 veces al año, debe consultar al otorrinolaringólogo, quien puede obtener un cultivo de la infección para dirigir mejor el tratamiento y examinar al paciente en búsqueda de alteraciones anatómicas o presencia de pólipos que facilitan el proceso infeccioso. Cuando la terapia médica falla, se debe contar con un TAC de cavidades perinasales para evaluar la presencia de infección persistente en las cavidades, o alteraciones estructurales que impiden la resolución del cuadro.

Los pólipos corresponden al tejido inflamatorio de la mucosa nasal, que suele tener aspecto de “bolsas de agua” o “racimos de uva”. Son más frecuentes en pacientes con rinitis alérgica, sinusitis crónica y en asmáticos. También se asocian a enfermedades hereditarias, como la fibrosis quística.

Los pólipos nasales son benignos y no son cancerosos. Pueden variar en tamaño y, si bien son benignos, cuando crecen ocluyen los drenajes de los senos paranasales, aumentando el riesgo de desarrollar sinusitis. Los pólipos de mayor tamaño pueden obstruir por completo las fosas nasales, alterando el patrón respiratorio normal por nariz. También suelen producir hiposmia (menor olfato).

Los pólipos nasales generalmente son bilaterales. Ante la presencia de pólipos en una sola fosa nasal, el otorrinolaringólogo debe revisar al paciente, tomar una biopsia y descartar patologías malignas.

La causa exacta de los pólipos nasales es desconocida, pero se asocia a la inflamación crónica de la mucosa nasal. Los pólipos pequeños pueden ser asintomáticos, pero en la medida que crecen pueden producir congestión y obstrucción nasal, rinorrea, disminución del olfato y el gusto y sinusitis a repetición.

El diagnóstico de pólipos nasales requiere de una endoscopía nasal y un TAC de cavidades perinasales. A veces también se solicitan test de alergias.

La endoscopía nasal es un procedimiento realizado por el otorrinolaringólogo en la consulta bajo anestesia tópica en spray con una óptica (flexible o rígida), que no dura más de 3 minutos, y habitualmente es muy bien tolerado por los pacientes.

El tratamiento de la poliposis nasal incluye el manejo de la rinitis alérgica, con el uso de corticoides intranasales, antihistamínicos, y eventualmente inmunoterapia. El lavado nasal es indispensable para mantener las fosas nasales con menos inflamación y evitar infecciones. En los casos más severos, se utilizan corticoides orales, para obtener alivio temporal. Cuando el tratamiento médico falla, se realiza polipectomía (extracción de los pólipos) en pabellón por cirugía endoscópica.

El mareo es una alteración del equilibrio que se manifiesta principalmente por una pérdida de estabilidad y tendencia a caer, la que puede estar acompañada por sensación nauseosa.

Aquí, la persona presenta una percepción equivocada de su posición y movimientos que la llevan a sentir una falta de control sobre su cuerpo.

¿Qué es el vértigo?

El vértigo es la sensación de que las cosas giran alrededor, una situación más complicada e invalidante que impide mantenerse de pie. Se acompaña muy frecuentemente de náuseas y vómitos abundantes.

El vértigo se puede presentar de dos formas, según su origen:

Periférico (problema del oído): Es sintomática y se presenta con vómitos e inestabilidad de la marcha, principalmente.

Central (problema neurológico): no se asocia a muchos síntomas, es mejor tolerada, pero puede ser más grave.

El vértigo, el mareo, la inestabilidad y las caídas tienen una incidencia relevante en el adulto mayor, disminuyendo su calidad de vida. Además, puede ser causa de muerte por caídas en esta población.

Un implante coclear es un aparato electrónico diseñado para proveer información sonora para adultos y niños que tienen una pérdida severa o profunda de la audición neurosensorial en ambos oídos y que presentan dificultad en comprender el lenguaje hablado a través de audífonos.

Consta de una prótesis interna que se fija quirúrgicamente y una parte externa que recoge los sonidos y los selecciona, codifica y transmite al receptor interno.

El zumbido de oídos es la percepción de un sonido interior que no es causado por un estímulo sonoro exterior.

Los acúfenos pueden manifestarse de distintas maneras, frecuentemente como un silbido, un chasquido, un soplido o como “ruido de lluvia”. Pueden ser continuos pero también pueden ser pulsátiles.

El zumbido puede tener una intensidad baja que se percibe solo en el silencio o por el contrario bastante alta y distinguirse aun en ambientes ruidosos. Puede afectar sólo un oído, ambos o también manifestarse en “toda la cabeza”. Existen acúfenos transitorios, que espontáneamente desaparecen, pero en algunos casos el proceso es crónico y se prolonga en el tiempo.

Para algunas personas el acúfeno constituye sólo una molestia leve, pero para otros el sonido puede interferir con la audición, perjudicar el trabajo y la concentración e incluso perturbar el sueño. En conclusión, produce un deterioro de la calidad de vida.

El acúfeno es un problema frecuente. Se estima que alrededor de un 30% de la población adulta ha percibido zumbidos en algún momento de su vida de forma transitoria, que entre un 10-15% aproximadamente los experimentan de forma continuada y que en un 0,5-3% de la población se manifiesta de manera verdaderamente molesta, con deterioro de su calidad de vida.

Causas

Es importante remarcar que el acúfeno es un síntoma. No es una “enfermedad” por sí mismo, sino la manifestación de alguna problemática que afecta al sistema auditivo. Es un verdadero desafío detectar el origen del acúfeno, y sin lugar a dudas los Otorrinolaringólogos u Otólogos junto con los Audiólogos son los especialistas más entrenados en la investigación de sus posibles causas.

El zumbido se asocia frecuentemente con la pérdida de capacidad auditiva o hipoacusia. Tanto por el envejecimiento auditivo denominado presbiacusia, como por la exposición a ruidos fuertes, también conocido como hipoacusia inducida por ruidos.

Otras causas frecuentes son los traumatismos del cráneo, la ototoxicidad (daño causado por tóxicos o fármacos), y diversas enfermedades clínicas que puedan causar deterioro del sistema auditivo (diabetes, enfermedades oncológicas o infecciosas, etc.).

En algunas ocasiones el acúfeno responde a problemas del oído externo o medio tales como tapones de cerumen o cuerpos extraños en el conducto auditivo. Las otitis o las inflamaciones de la trompa de Eustaquio en ocasión de resfríos, vuelos en avión o buceo suelen causar zumbidos y sensación de oídos tapados. Por lo común, estos procesos se manifiestan con zumbidos de tonalidad grave y a veces son pulsátiles.

El estudio del sueño mediante la poligrafía ambulatoria nocturna, permite registrar los parámetros cardíacos y respiratorios que ocurren durante el descanso en su propia casa y en su propia cama. El estudio evalúa gracias a un pequeño equipo portátil que Ud. mismo conectará, la frecuencia cardíaca, saturación de oxígeno, flujo nasal y ronquidos. También permite registrar los movimientos tóraco abdominales y la posición corporal para diagnosticar posibles alteraciones respiratorias durante el sueño como el Síndrome de Resistencia de la Vía Aérea Superior (SRVAS) y el Síndrome de Apnea-Hipopnea Obstructiva del Sueño (SAHOS) que habitualmente son percibidos por el paciente o su grupo de convivencia como “ronquidos”.

La poligrafía ambulatoria nocturna es un método muy útil y a la vez sencillo. El equipo de poligrafía que utilizamos es portátil, pequeño y fácil de manejar. Es un verdadero laboratorio del sueño domiciliario que brinda una alternativa a la polisomnografía convencional debido a la posibilidad de realizarse en el propio hogar y entorno del paciente, con las comodidades que esto supone y favoreciendo un sueño más natural.

¿Cuándo consultar?
Somnolencia excesiva diurna
Ronquidos molestos
Sueño no reparador
Cefalea matinal
Boca seca
Despertares nocturnos
Disminución de la potencia sexual
Trastornos del ánimo
Disminución de la capacidad de memoria y aprendizaje
Pausas respiratorias
Movimientos constantes de miembros inferiores.

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Dr. Guillermo Vega

Nordelta y Pilar

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